El miedo a dejar el miedo, y dejarlo

whatsapp-image-2016-12-05-at-2-53-55-pm-1La idea de los álbumes surgió desde el corazón. Con fuerza y demasiado amor. Con emoción, como nacen la mayoría de iniciativas que generan ilusión, creatividad y riesgo. Emprender. Pararme en mi centro e ir por mi sueño. Moverme. Soñar y concretar. Volar.

La idea era maravillosa y apasionada. La tenía lista y clara. Sin embargo, el pánico se apoderó de mí a la hora de la ejecución. Y lo comencé a postergar y a postergar, y después, y más tarde y algún día y se iba quedando atrás y atrás.

El miedo, mi amigo fiel, de años, de casi toda la vida, ese que me ha acompañado con lealtad esmerada, se manifestaba en excusas; no, es que no tengo el presupuesto para hacer semejante inversión, no, es quién me va a comprar, no, y si no les gusta, no y si nadie compra y pierdo toda mi inversión, no, no, mejor mañana.

Y así estuve. Día tras día. Mes tras mes. Casi un año. Hasta que alguien creyó en mí. Otro alguien. Más alguienes. ¿Cuántas personas que crean en mí se necesitan para creer en mí? Muchas entendí. Muchas. Demasiadas. Más de las necesarias.

Pero empecé, parcialmente, a creer en mí. Y me lancé. Creyendo de a poquitos en lo que he generado, en el trabajo que por años he hecho, en mi proyecto, en mis productos, en mis letras, mis sueños, mis capacidades, en mí, y me fui con toda. Porque es todo o no es nada.

Y porque los miedos siempre van a estar ahí. Y porque me tengo que mover a través de ellos. Y porque dejarlo para mañana siempre es una opción. Una fácil y cómoda. Y no lo es. No es una opción. Y porque o trabajaba en mí y mis sueños o esperaba sentada en mi sofá muy cómodo y rico–chupándome el dedo- viendo cómo otros trabajan en ellos y sus sueños. Y mientras veía sentía una alegría frustrada de ver cómo otros sí y yo no. Y porque mis sueños son míos y por eso son valiosos. Y porque nadie, diferente a mí, me los va a cumplir.

Así que, me saqué el dedo de la boca, levanté mi ass del sofá cómodo y rico y me puse en esas. Y todo se fue dando. Tranquilo y bonito. Fluyó. En armonía, felicidad y diversión. Con los nervios sí, pero ya se sentían como mariposas amigables que señalaban que por ahí era el camino correcto. Que había llegado el momento de serme leal. De sacarme provecho. De ir más allá de mis límites. De ser dueña de mis miedos y no mis miedos de mí. De brillar. Irradiar luz. Y regalar brillo para que todos los que están cerca y los que me leen, brillen y así, sean luz.

Y el jueves, el jueves primero de diciembre fue mi día. El día que mis álbumes vieron la luz y mi brillo la vieron con ellos. Todo fue perfecto. Más de lo que pensé. Desde mi vestido, mi maquillaje, el lugar (Marmi, un restaurante nuevo en Santa Marta), la comida deli, la decoración que hacía alusión a mis chiquitos bebés, el grupo de música, la gente que me acompañó, las palabras bonitas, el apoyo, los abrazos, la incondicionalidad, mi luz.

Y les explicaba en qué consistía, una a una a las personas que fueron, les expliqué que era unos álbumes de fotos en lo que se contaba la historia de la relación. Un homenaje al amor o a la amistad. Un lugar donde plasmar el amor y los sentimientos. Un espacio para que las fotos dejen de estar en la nube y los sentimientos en el corazón. Para que todo eso salga, y queden en un libro. Con frases de PrincesaSamaria y espacio para rellenar tipo, las cosa que más me gustan de ti, un sueño juntos, un deseo.

Ese día algo se encendió en mí. Me preguntaban que cómo se me había ocurrido, a lo que con toda la sinceridad y amor respondía que yo quería que interactuaran con mis letras. Que no fuera estático. Que las llevara a pensar, sentir, suspirar, compartir. Como hacen mis publicaciones que las hacen pensar, sentir, suspirar y compartir. Y así fue y así es y así son mis bebés. El lugar para pensar en esa relación, sentirla entera, suspírala y luego, regalársela a esa persona, compartirla.

Es un proceso amoroso, un regalo de corazón a corazón, un homenaje sincero. Es un poco de mí. Todo de ustedes. Y yo, yo emprendí, aprendí, y sigo soñando, y sigo aprendiendo y sigo haciendome BFF de mis miedos, porque este es el inicio de un sueño que se hará grande.

Espero les guste, los sientan, los compartan y por supuesto, dejen sus miedos.

Lo pueden pedir en el: (57) 3215763323

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2 comentarios en “El miedo a dejar el miedo, y dejarlo

  1. Soy de Venezuela y llevo creo que ya dos años leyendoy todo comenzó como un blog de “¿Como es la primera vez?”. Desde entonces me he sentido bien leyendo lo que escribes y a veces comparto tus pensamientos. En mi caso ¿Como haría para obtener el articulo?

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